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La Orquesta Sinfónica del Estado de México culmina su Temporada 150 ante cientos de familias mexiquenses

01 Jul 2024
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La Orquesta Sinfónica del Estado de México culmina su Temporada 150 ante cientos de familias mexiquenses Imagen tomada de: http://edomexinforma.com.mx/
  • Presentan dos conciertos en Toluca e Ixtlahuaca, bajo la dirección de Rodrigo Macías y con interpretación de obras de Wagner y Mahler

 

La Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM) concluyó su Temporada 150 de conciertos, bajo la dirección del maestro Rodrigo Macías y con la presencia de Fátima Orquídea Olivares Torres, Subsecretaria de Cultura estatal.

 

Se presentaron en la Sala de Conciertos “Felipe Villanueva” y en el Auditorio Municipal de Ixtlahuaca, acompañados de cientos de familias.

 

El programa incluyó dos piezas extraordinarias del repertorio clásico. Para dar inicio, la Orquesta interpretó el Preludio de “Los maestros cantores de Nuremberg”, de Richard Wagner, obra que captura la esencia de la ópera homónima del compositor, destacada por su brillante orquestación y vibrante energía.

 

Continuaron con la Sinfonía No. 1 en Re Mayor, “Titán”, del gran Gustav Mahler, obra monumental que combina elementos de la música folclórica, marchas y corales.

 

La interpretación de la OSEM fue un viaje emocional que llevó al público desde los susurros más delicados hasta las emociones más poderosas y resonantes.

 

Estos conciertos marcaron el final de una temporada memorable y exitosa, con 18 semanas de extraordinarios conciertos presentados ante miles de familias, en los escenarios más bellos y emblemáticos del estado; con ellos reafirmaron su misión de ser una embajadora cultural para los habitantes del estado, consolidándose como una de las mejores orquestas de México y Latinoamérica.

 

La Orquesta Sinfónica del Estado de México prepara el inicio de la Temporada 151, donde promete acercar el mejor repertorio sinfónico a todas las y los mexiquenses, bajo el liderazgo de Rodrigo Macías.

 

La OSEM Invita a seguirla en sus redes sociales en Facebook, X e Instagram como @OSEMoficial, donde próximamente, dará a conocer todos los detalles de sus próximos conciertos.

 

Con información de: http://edomexinforma.com.mx/

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.